domingo, 26 de febrero de 2012

Cap.2

Apenas le dio tiempo de ponerse algo decente y quitarse el pijama del que no había sido capaz de desprenderse a lo largo del día. Se colocó un poco de rimel ocultando el rastro de antiguas lágrimas e intento sonreír ante al espejo para engañar solo a su reflejo de que todo podría ir bien. Él no tardó en llegar y plantarse en su puerta con la boca cerrada callando malas palabras que seguramente en ese momento ella no querría oír sobre Adrián, los ojos achinados y las manos cerradas en un puño. Y quizá fuera por intentar ayudarla o simplemente por verla que solo levantar la cabeza y dirigirla la mirada el gesto de su rostro cambio lo suficiente como para que a los dos les subiera un poco el ánimo. Él estaba orgulloso de ella, sabía que era su mejor amigo. Ella por su parte lloraba en su hombro, olvidándose de todo lo demás, pensando tan solo en no perder el hilo de sus recuerdos e intentar  estallarlos en lágrimas.
- Sabes que yo siempre voy a estar aquí. No necesito que me cuentes nada si no estas por la labor, pero ten por seguro que no te pienso dejar sola.
Daniel siempre tenía las palabras perfectas en el momento perfecto. O al menos de eso tenía ella la sensación.
- Sabes que te lo voy a contar, pero ahora no te separes- Dijo estrechando todavía más su pecho con el suyo, sin desvanecer ese abrazo.- Me dejó una carta. Una carta. Por favor, tiene 30 años, ¿a qué juega? Decía que había estado todo este tiempo dudando de lo nuestro pero que no se atrevía a decirlo, y no encontró otra salida que irse con ella.
- ¿Quién es ella?
- Ni lo sé ni me importa. Tan solo sé que...que estuvo con aquella mujer ya antes, pero nunca llegué a conocerla. Por lo que he oído podría llegar a ser su madre, es más mayor. De todas formas me es indiferente, me importa él. ¿Por qué?
- ¿Por qué le querías?
- Eso ya no importa porque estaba engañada, me preocupa que ahora aun sabiéndolo todo...¿por qué le quiero?
- ¿Sigues enamorada de él?
- No puedo olvidarme de lo que hasta la fecha ha sido la única razón por la que respirar tenga un sentido en menos de cinco horas.
- Entiendo.
Anna estalló a llorar de nuevo...
- No, no lo entiendes. No lo entiendes. No sabes lo que es esto. Necesito un respiro.
- Ya sé. ¿Salimos esta noche? Tú y yo. De fiesta. Sé que no te gustan esas cosas pero te divertirás. Beberás lo suficiente como para olvidarlo todo. ¿Te hace?
- Con una condición.
- ¿Cuál?
- Quédate a dormir. No puedo pasar la noche sola abrazada llorando a una almohada.
Dani rió mientras seguían abrazos él uno con el otro.
- Dormiré donde tú quieras, princesa.

jueves, 16 de febrero de 2012

Capítulo 1.

A veces buscamos el significado de algunas cosas sin valor únicamente para intentar justificar algún hecho que no entiendes o no quieres entender.  En su caso tan solo intentaba analizar sus miradas, su forma de sonreír. Averiguar si era una felicidad planificada. Si solo era feliz exteriormente.  Muchas veces todos nosotros interpretamos las cosas según nos convenga, buscamos la felicidad en un beso o una caricia, y no pensamos en el significado de la otra persona. Quizá por eso haya sido culpa suya. Quizá por eso solo pensaba en ella o simplemente no quería ver más allá de su bienestar. Pensó que a lo mejor él no era feliz con ella y no era cápaz de verlo, pero...le cuesta entenderlo. ¿Cómo se puede disimular estar enamorado?¿ Se pueden fingir los te quieros a medianoche y las sonrisas a escondidas?¿Cómo se pueden robar besos sin buscarlos?¿Se puede hacer creer que dependes de otra persona siendo mentira ¿Eso como se hace? ¿Cómo se aprende a mentir a sí? Ella misma estaba segura que si hubiera clases de eso, aprendería. Le gustaría saber como es hacer daño. Como es ser tú el que hace feliz a alguien sin sentirlo. Como después de hacerle creer que desde la mañana hasta la noche aquella persona era tu único pensamiento. Manipular. Mentir. Engañar. Seducir. Aunque en el fondo sabe que no sería cápaz. Siempre será esa niña dulce que se pierde en trigos de maíz en sueños. Una locura y niñez infinita. Siendo ella misma. Y vuelve a pensar en lo ocurrido. Ahora todo había acabado con Adrián. Hubiera apostado cualquier cosa a que él iba  a ser el definitivo. Supuso que de nuevo estaría equivocada. Sonó su móvil.
- ¿Sí?- susurró entre lágrimas.
- Anna, me enteré de lo tuyo. Lo siento mucho, de verdad. Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea...
- Necesito hablar con alguien, por favor.
- Estoy en tu casa en 15 minutos.
Y antes de que la joven pudiera decir que no era necesario y que con un teléfono bastaba, su amigo ya había colgado.

martes, 14 de febrero de 2012

Prólogo.

Una hoja e papel rota en mil pezados ubicada a los pies de los llantos de una joven. El miedo y la rabia se apoderan de ella, llevándola al extremo de la angustia y a la puerta de la soledad. Tal vez sea su orgullo o tal vez simplemente el querer y no poder. Suspirar. La muchacha se sienta de nuevo en la cama, intentando que su mente termine de creerse lo que acababa de ocurrir. Pensando en las líneas de aquella carta, ahora rota, y analizando los sucesos. El miedo a equivocarse o a haberse equivocado. Deshubicarse. Querer huir. Y querer gritar. Chillar. Volverse completamente loca. Desafiar a esa cobardía, pero no puede. Estaba segura al cien por cien de que ese sería el definitivo. Su memoria le jugó de nuevo una mala pasada haciéndola recordar buenos momentos pasados. No hay nada más triste que un recuerdo feliz. Saber que ha pasado y no volverá a pasar. Le quería. Y le quiere. Y no tenía otro día para tirarlo todo por la borda que el día de San Valentín. Duele pensar que lo que creíste que fuera a ser eterno termine sin previo aviso. Sin alguien que te diga que vas a sufrir, que te prevengas. Sin una corazonada anterior. Sin una sospecha. Vivir cegada puede que haya sido su mayor error. O simplemente enamorarse. Ahora las cosas han cambiado. Se secó las lágrimas de los ojos, de nuevo. Adríán había sido su pasado y su actual presente, y nunca pensó que aquello llegará a su fin. Pero a veces las miradas lo dicen todo y las cartas te lo aclaran. El único problema debió ser que ella no captaba el mensaje.

Soy danna pero con neuronas.

¿Qué por qué hago esto? Porque me encanta escribir. Porque me dedicaría a esto día si día también si no tuviera que hacer absolutamente nada más. Algunos ya lo sabréis y a otros os pillará de nuevas, pero no soy danna. Al menos en el sentido que muchos pensáis. Soy fan de Anna. Soy fan de Dani. Soy fan de ambos. Pero no apoyo esa ñoñería vuestra. ¿Qué por qué la escribo Danna? Lo primero porque lo decidistéis vosotros. Y lo segundo porque de lo contrario nadie la leería. Ellos llaman la atención y atraen. Si yo misma pusiera como protagonistas a dos personajes desconocidos ni dios le daría al link del blog. Es únicamente por eso. ¿Capicci?