Las cálidas sábanas hacían eco del recuerdo. Los recuerdos hacían eco de suspiros. Y sus suspiros hacían eco de sentimientos que ambos desconocían. Y que desconocen. Por ahora.
Él despierta y se siente extraño, puede que también perdido en recuerdos. Y le da miedo pensar en todo aquello. ¿Por qué? ¿Qué hace él ahí, en esa cama, junto a ella?¿Esto era realmente necesario? Y se sentía un egoísta. Capaz de sobornarla cuando es débil. Cuando no tiene nada con que protegerse, y le elije a él. Y sabe que es su amigo, pero es una mala elección. Cuando tenemos lo que más queremos a centímetros es meramente difícil resistirse a un beso. Y no solo pensaba a una cercanía física con ella, si no a sentirla cerca a miles de kilómetros. Sentir que dependes de ella, volar más allá de las nubes, crear historias. Y ella es una inocente. Y no se da cuenta de las cosas, al menos de eso. Y siempre está con el chico equivocado, o al menos así lo veía él. Siempre pensó que ese momento sería el más feliz de su vida, pero se sentía demasiado vulnerable. Rastrero. Independientemente de que hubiera sido ella la que hubiera dado el paso. Él aceptó el juego sin mirar las reglas. Y ahora le toca perder. Gira sobre si mismo en la cama y la ve. Y justo en el momento en el que él iba a acariciarle la cara, ella, despierta. Y coge su mano y la pone sobre su cara, como él mismo iba a hacer segundos antes.
- Buenos días.
- Buenos días.
¿Buenos días? ¿Sin más? Y mientras ella cierra de nuevo los ojos con su mano bajo su cara, él sigue pensando en si eso es lo correcto.
- Tres años- comenzó ha hablar Daniel mientras ella abría los ojos de golpe- Llevo tres jodidos años respirando de tu cercanía, o incluso solo imaginándola. Tres años de llantos pero también de esperanzas. Esperando que el tiempo te hiciera ver que conmigo serías feliz. Eres mi amiga, mi mejor amiga, y por eso pensaba que lo nuestro nunca tendría una salida. Y seguramente no la tenga. Pero yo seguí luchando. Tres años luchando. Ocultando el dolor al verte con él y apoyándote cuando te hacía daño. Pero no podía hacer nada que no fuera mirarte y sentir que eras tú. Porque eres tú, Anna. Y me da igual que no seas la chica más perfecta del mundo, porque si tuviera que encontrarme con la chica más perfecta del mundo, no encontraría a ninguna. Pero yo me enamoré de tus imperfecciones. Y siempre soñé con este momento- No pudo resistirse las lágrimas- pero no de esta manera. Soñé que vendrías diciendo que tú también me querías. Soñé que él se iba por decisión tuya. Soñé que, al menos, ambos fuéramos conscientes de hacerlo. ¿Y sabes qué? Yo ayer bebí, pero iba mejor que tú. Y probablemente hubiera podido decir que no a tu propuesta, pero tres años y un sentimiento me llamaban. Y ahora me arrepiento de o haberte dicho esto antes. Al menos sabrías las consecuencias si esto pasara. No quiero hacerte daño. Pero debes aceptar, por lo menos, que siempre serás lo que he querido, quiero y querré durante toda mi larga vida.
Precioso, sin palabras me has dejado, cuanto sentimiento...
ResponderEliminarMe aleeeeeeeeegro de que te guste ! :) Gracias!
ResponderEliminarIncreible como relatas siguela cuando puedas
ResponderEliminar*_____* Dios mio! Necesito otra dosis Danna ,peros olo tuya. Me encantaaaaa
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